porque somos imperfectos.
Dolemos
por que fracasamos,
por que nos frustramos,
por que nos desengañamos.
Y en el silencio de nuestra profunda soledad
descansan nuestras pesadillas cansadas de llorar nuestra indiferencia.
pero las pesadillas duermen poco,
se recuperan rápido y
se levantan pronto.
Dolemos
en nuestras obligadas ausencias,
y con cada despedida nos lamemos las heridas.
Dolemos
cuando lloramos,
cuando reímos.
Dolemos
por que existimos.
Dolemos
por que morimos.
